De la música deriva otro significado para la Fuga: "la fuga es un tema y su contrapunto". El hecho de fugarse presupone el des(h)echo de quedarse. El contrapunto es un fondo inmóvil que la Fuga desecha al consumarse: lo desecha pero no lo abandona, pues sin él perdería intensidad dramática y su drama degeneraría en pantomima.
El contrapunto del fugitivo es el lugar del que huyó. Son algunos ejemplos: una casa, una celda, un país, una causa, un hombre o una mujer. Acaso la vida misma pudiera ser Contrapunto si el fugitivo fuese un muerto (está podría ser la razón práctica del fantasma). Por lo demás, cuando el muerto se fuga de su féretro, también se podría hablar de fugas de cajón, pero en este caso serían literales y no literarias.
"De cajón", se dice de esa literatura fantasma que no consigue regresar con su contrapunto: sus posibles lectores (que no los hipotéticos). Si bien al escribirse ésta los desecha en acto, también en el acto los evoca desde el momento en que seguirá inédita.
Para no pudrirse necesitará a esos "gusanos" que habrán de digerirla.
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