"Un artista no debe contar su vida tal y como la ha vivido, sino vivirla tal y como la va a contar"

viernes, 5 de junio de 2009

Bueno, ¿ y qué?

   Es de carácter naturalmente gozoso y de ahí la lentitud en el proceso general de su madurez. El buen sabor se obtiene a fuego lento, no sólo en la cocina. Lo cual no quiere decir que ella aprecie a los hombres que se sientan para poder pensar: de tal costumbre, en la mayoría de los casos lo que se obtiene no son pensamientos sino almorranas (la confusión viene de que ambos resultados ocasionan, a veces, los mismos dolores agudos).
   Seamos justos: es lenta, tardona, impuntual... Bueno, ¿y qué? Las mejores novias tienen defectos que no las incapacitan para ser excelentes esposas. Esta, además, es promiscua. Rebobino la argumentación imbatible: bueno, ¿y qué? No hay que dejarse impresionar por un pequeño lunar en un sitio inoportuno: que se vaya con todos no significa que se venga con cualquiera, no sé si me entienden.
   ¿Y si así fuese...? Bueno, ¿y qué? No nos pongamos tiquismiquis. Además, sería como ponerle puertas al campo, y luego pasar de una intemperie a otra cerrando a nuestra espalda de un portazo: total para quedar afuera. Absurdo, ¿no? Entonces... ¿por qué no amarla como ella quiere ser amada: dejándola irse a cada instante, irse lentamente, como es su gusto?
   Mujer fácil, difícil de querer. 
   Recordémoslo otra vez: lo que se dice de la puta vale para la fuga. Pero, si ella es lo mejor que le puede suceder a un cobarde, ¿con qué podría retenerla este un solo instante si nunca fingiera tener valor...?
  Les aseguro que se acostará cada noche con ustedes si la convierten en su razón de ser. 
   (Siempre que no se duerman enseguida a su lado, claro está, pues acostarse con la razón, sea la que sea, tiene sus riesgos, y el mayor es no cambiar de postura: no sé si me entienden).

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