"Un artista no debe contar su vida tal y como la ha vivido, sino vivirla tal y como la va a contar"

miércoles, 17 de marzo de 2010

El héroe

Le dijeron:
“ Vete, es obvio que te esperan lejos.
¿Dónde?… No sabemos,
Pero favorables te son todos los signos.
Vete. No frustres entre nosotros tu soledad:
De lo contrario, tu búsqueda será incesante,
Al igual que nuestro desencuentro.
Y aunque hayamos crecido juntos,
Y nuestra fidelidad te enternezca,
No dejes que nuestro amor te retenga:
Porque entonces te habríamos amado en vano,
Y eso sería peor que no haberte conocido.
Vete: tu único deber
Es no defraudarte a ti mismo.
A dónde, ¿qué nos puede importar?
A nosotros nos basta con no volver a verte,
Pues sólo si no vuelves
Estaremos seguros de que no te has perdido”.

martes, 16 de marzo de 2010

Allí donde la razón no tiene espacio

Desciendes de lo invisible que atraviesa la materia
Y se hace un hogar en el aire, entre las sutilezas
Que flotan orladas de fotones, al entrecerrar los ojos
Un caminante que fue brujo antes que nómada;
Y, aún siendo pariente muy cercano de la muerte,
No perteneces a la familia de lo divino
Pues nadie que en tu regazo duerma piensa en Dios,
Ni teme a la Nada que, durando, nos anticipas.
Los hombres no lo saben (que sólo son tus albaceas
Mientras se moldean a golpes según su voluntad)
E ignoran que su fe, sus argumentos e ideas
No son de hierro, no necesitan una lumbre,
Ni salieron de manos de un herrero; pero sí de una forja
Que los filósofos antiguos llamaban el No-Ser,
O, lo que es lo mismo, de un concepto en negativo
Que habría sido útero y cuna de todo lo que existe
Siendo inmaterial, aunque prohijado por el Tiempo:
Como cualquier otro elemento formado por átomos
E insuflado de aliento, y con un fin y un principio...
No diré tu nombre por no resultar aún más obvio.
Sólo añadiré que allí donde tu reinas es el poeta
Un ministro absolutista, un corregente que administra
A tus amados súbditos, todos ellos niños. Y que allí
Donde tú mandas la Razón no tiene espacio ni poder.

Los cuidados del jardín

                                                                                                 (Homenaje a F. Pessoa)

Vive ignorado y no busques dar Ejemplo
Con tu ejemplo: vive en anónimo silencio
El modo universal de tu particularísimo sentir.
Dale a tu vida una autónoma y silente norma
Que, de cerca o lejos, nadie más quiera seguir:
No hay un yo, en ningún otro, que sea tú,
Ni en Dios está la matriz que te dio forma.
Para tu ansia de ser no hay foránea plenitud,
Ni otra carencia que a la tuya complemente.
Date a ti mismo una consigna que sepas concluir
Con la justa inteligencia, al margen de tu gente,
Y sin esperar de ellos justicia o redención.
Aprecia en lo que valen, sin embargo, sus reproches,
Es decir, en la medida en que te mantengan libre
Cuando se presente alguna confusa conmoción
Que haga flaquear a tu conciencia, y nada más:
Fuera de eso, sé tú mismo en cada instante,
Pero de tal forma que nadie te crea ajeno o superior.
Sólo vive oculto detrás de un rostro amable
Que a todos pase inadvertido, por corriente.
Mejor que yo, ya lo dijo antes un mejor poeta:
Delante de tu casa, el jardín mantén cuidado
Y, detrás, crezca sin tu freno la selva impenetrable.

Con regularidad, pues, haz la poda y sostén el riego
Allí donde todos esperan ver cierto cuidado.
Pero recuerda: has de reservar para tu abandono
Tus mejores fuerzas, el plus de tu energía.
Otro objetivo más firme no concibas en tu vida:
Que te ignoren todos los que te miran con agrado.

Ananque

En una época que ya no consigue
Ser impía ni devota,
Impíos y devotos viven
En la devoción de la Necesidad.
Una vez muerto el tirano Platón,
Hemos vuelto con nuestro padre Aquiles:
“Preferiría vivir como guardián de bueyes,
Al servicio de un pobre campesino de mesa poco abundante,
Antes que reinar sobre todos estos muertos consumidos”.

Todo se hace en su nombre y no en el del Bien,
Sea cual sea su nombre.
No existe un significado, nada tiene sentido:
Vivir no deja huella, ni es la huella de Otra Vida.
La apariencia lo es todo en el Todo,
Y la apariencia no engaña.
Ni se repite, ni tiene rescate
Esta breve y precaria maravilla.
Como para el criado de Sinuhé
(“ruido de moscas en mis orejas”),
Ésto es lo que son todas las palabras,
Reveladas o no reveladas.
Y todas las quejas, falsedades:
Ningún padre nos abandonó,
Pues no se abandona a los bastardos.

Sólo hay una verdad, y no es eterna
Ni está bajo tierra:
Para los mortales, contemplar la luz
Es la cosa más dulce.