No hay nada que frustre más a un nadador que descubrirse braceando con gran estilo sobre un banco de arena. Cuando de lo que se trata es de no irse al fondo el estilo importa una mierda, lo que importa es tener un mínimo de agua que permita sobrenadar y no hundirse: las ranas que croan en un estanque lleno, y no las que lo hacen en medio de la calzada, son las únicas que suenan bien a mis oídos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario