"Un artista no debe contar su vida tal y como la ha vivido, sino vivirla tal y como la va a contar"

sábado, 13 de junio de 2015

Las matemáticas fatales

El siguiente es un ejemplo de lo más corriente del que se aprovecha con harta frecuencia el melodrama cinematográfico: A desea a B que, realmente, también corresponde a sus sentimientos. El problema es que B (un matemático/a de profesión) desconfía de las leyes matemáticas simples por ser obvias en exceso, y, en atención a esa otra ley matemática expuesta en el refranero universal (a saber: "en casa del herrero, cuchillo de palo"), no termina de convencerse de que dos y dos sean cuatro. En consecuencia, cuando A le pregunta, miente: responde en seguida que sigue deseando a C (su marido/su esposa), por quien, en realidad, hace tiempo que no siente nada o casi nada, lo que provoca la desesperación de A que desde niño/a nunca tuvo la menor idea de matemáticas.
Por su parte C,  que a esas alturas está más que convencido/a de la indiferencia de B hacia él/ella, y que, a su vez, lleva algún tiempo echando cuentas sobre si será o no un cornudo/a, decide de repente ir en busca de D (un amigo/a del matrimonio) para consultarle sobre esta terrible duda que le/la corroe, descubriendo entonces que es recibido/a con gran receptividad y comprensión, cosa que le causa una grata y emocionante sorpresa. De inmediato C y D experimentan la mutua seguridad de que hay entre ellos muchas cosas en común, de forma que otra ley matemática simple (la del sexo que atrae con fuerza entre sí a los que se sienten maltratados por la vida) hace que terminen en la cama.
Por supuesto, al enterarse B de esta inaudita traición asimétrica de la que jamás había sospechado, se tira de los pelos, y, en un ataque de histeria rigurosamente académico, inicia la quema de las naves (verbi gracia: los tratados de Aritmética y Trigonometría, la Teoría General de Conjuntos, las Fórmulas Ampliadas de Senos y Cosenos y hasta las infantiles tablas de sumar y multiplicar) puesto que se ha determinado ya a mandarlo todo al diablo y a comenzar de cero sin las matemáticas...
Para lo cual comienza por dirigirse a la peluquería donde exige que se lo corten a ese número que no es un número según todos los matemáticos del mundo.

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