"Un artista no debe contar su vida tal y como la ha vivido, sino vivirla tal y como la va a contar"

viernes, 26 de junio de 2015

¡Oh, Señor, aparta de mí...!

Al hombre instruido que, como decía Michaux, "adquiere su saber como quien elige un ataúd en el que acomodarse de por vida"
Al que se considera a si mismo inteligente porque tiene la costumbre de sentarse para pensar y, sin sospecharlo él, nunca va más allá de lo que piensa su asiento
Al que pretende cultivar las frases más bellas, los versos imperecederos, las mejores ideas en el climatizado invernadero de su mente, y no en el descuidado huerto de su corazón dejado a barbecho durante años y años de sequía 
Al que siempre ama con el freno de mano puesto y nunca en su vida se salió de su camino por no atropellar a un Te Quiero que involuntariamente deslumbró con sus encantos de largo alcance, accionados por él sin darse cuenta
Al que no quiere ir demasiado lejos dentro de sí por temor a extraviar definitivamente su voluntad de autómata dichoso e integrado en un desierto de belleza tan inhóspita como auténtica
Al que no va ni viene, sube o baja, avanza o retrocede sin pensárselo mil veces y sin decir otras tantas que sólo necesita un poco más de tiempo para tomar la única decisión que, en realidad, le es posible tomar, a saber: quedarse donde está
Al cobarde que sólo es fiel a si mismo y que, por eso mismo, por ser capaz de ser leal a alguien, también es digno de la vida como cualquier hijo de vecino, aunque nosotros prefiramos no verle por nuestra vecindad, y menos llamando a nuestra puerta
Y, sobre todo, aleja de mi al que, por norma, se arrima al sol que más calienta y más tarde se extraña del repentino frío que padece al descubrirse al fin, cuando toda calurosa irradiación ya se extinguió, únicamente acompañado por la mala sombra de su mala conciencia...

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