Lo que más impresiona de la muerte, de algo tan inabarcable como el propio Universo, es que coja holgadamente entre dos fechas cualesquiera del mismo siglo. ¡Es realmente aterrador e incomprensible que apenas logremos cumplir cien años habiendo nacido todos nosotros con una vocación tan clara de infinitud, de inacabamiento, de inmortalidad!
No hay comentarios:
Publicar un comentario