"Un artista no debe contar su vida tal y como la ha vivido, sino vivirla tal y como la va a contar"

domingo, 19 de julio de 2015

Sobre Europa, III

...No obstante, para mi lo más decepcionante de Europa no es el fregado económico traído por el euro, la debilidad democrática de sus instituciones, la ambigüedad de su política exterior, el pretendido liderazgo de Alemania o las diversas metástasis del Nazismo que repuntan en su seno. Todos éstos sólo son defectos o imperfecciones, y los defectos, incluso si son grandes, se pueden corregir siempre que se mantenga activa la capacidad autocrítica. Además, que algo o alguien sea imperfecto no nos impide admirarlo o amarlo, más bien al contrario. En realidad, es precisamente ante una imperfección clamorosa que con más facilidad se despierta en nosotros el amor y la admiración (y sino que se lo pregunten a tantos adefesios y monstruos de alma y de cuerpo que han sido capaces de suscitar tales emociones entre los seres humanos).  No, lo verdaderamente decepcionante del Viejo Continente no es nada de éso, nada de lo que está presente y es visible para todos, sino algo que ya no aflora en él, algo que cada día se entierra más y más en sus decadentes entrañas y a lo que, aquí, ya no se le permite salir a la luz; algo que bullía desbordante en las calles de sus bellísimas ciudades con anterioridad a los dos guerras mundiales (sobre todo, a la primera) y que Saint-John Perse definió como "una aguda hoja de juventud", es decir: la marca del corazón apasionado, una forma de estar en el mundo con el espíritu en carne viva y no sólo en la búsqueda permanente del conocimiento, que también. Dejaré que sea otro escritor, Sándor Marai, quien lo exprese con palabras inigualables en precisión y belleza, y con las que yo, por supuesto, no me atrevo a competir: "Alguna vez existió una Europa apasionada en que la gente no solamente quería saber, sino también apasionarse. ¿Apasionarse por qué? Por las ilusiones, o sea, por Dios. O bien por el amor, porque sentían una energía creadora en el amor. O bien por la armonía erótica de la belleza y la proporción. ¿Qué buscaban? No solamente la verdad, sino una aventura noble y estimulante caldeada por la pasión; porque querían cultura y sin pasión no hay cultura. Una aventura que convertir en arte o en tragedia. La embriaguez del espíritu y unos pensamientos tan claros y puros como el cristal...". 
(Como él, ésta es la Europa que yo echo de menos, "mi" Europa, y la razón por la que cada día que pasa estoy más convencido de que algunos europeos estaríamos mucho más cómodos viviendo en África).

No hay comentarios:

Publicar un comentario