"Un artista no debe contar su vida tal y como la ha vivido, sino vivirla tal y como la va a contar"

miércoles, 19 de agosto de 2015

Casi

Es incuestionable que la vida de un verdadero escritor ha de ser una vida digna de llamarse así: vida de escritor. Pero también es cierto que esta clase de vida casi nunca suele ser una vida digna de tal nombre. Quien escribe (si lo hace en serio, como actividad primaria que desplaza al resto, a las secundarias) apenas vive, apenas se siente vivir puesto que básicamente observa y recrea la vida con el fin de componer su obra, pero no participa, no se entrega a ella. En definitiva: es alguien que casi nunca se mancha las manos en éso en que los demás introducen con delectación las suyas hasta el codo y más arriba aún. Él no asiste en primera persona a los partos sangrantes y, sin embargo, ni los veterinarios ni los ginecólogos saben tanto sobre gestaciones y alumbramientos. El no lucha en primera línea y, no obstante, nadie ha recibido más heridas en batalla, ni conoce tan a fondo el miedo y la desesperanza que reinan en las trincheras. En muchos casos son hombres que apenas han vivido y, a pesar de ello, pocos podrían decir que les superan en experiencia vital, que han visitado mundos más lejanos y diversos, conciencias más misteriosas y únicas, almas más indescifrables o salvajes. Y conocen todo ésto no por haber estado allí, naturalmente, sino por haberlo captado con precisión desde su personal observatorio, o sea: como captan los astrónomos aficionados las estrellas y los planetas que están a millones de años-luz de su pequeño telescopio casero. En pocas palabras: son observadores que se mantienen siempre alerta en lo más alto de su soledad y sería en verdad extraño que se les escapara algo de lo que sucede en los confines más alejados del Universo, del Macro y del Microuniverso, pues también son ellos los primeros en registrar cada nuevo cometa que orbita alrededor del corazón humano amenazándolo de destrucción o de periódico encantamiento. 
Pero con todo ser capaces de explorar tan minuciosamente los cielos más remotos de la vida, no son quienes de vivir apenas, porque apenas nada sucede en las suyas salvo lo que no sucede en ninguna parte, es decir: las fantasías de su imaginación, las maravillosas irrealidades que llamamos ficciones y que su ingenio inventa sólo y exclusivamente por una razón: para no sentir que en realidad (ya que casi no viven) se hallan casi muertos en vida... Casi. 

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