"Un artista no debe contar su vida tal y como la ha vivido, sino vivirla tal y como la va a contar"

martes, 22 de septiembre de 2015

De la religión que no es (exactamente o sólo) una religión, y del más encantador de todos sus santos

De la India  no me gustan ni Shiva ni Visnú, ni siquiera Buda, sino su discípulo Nagarjuna que llevó al extremo la tendencia innata del espíritu indio hacia la coincidentia oppositorum. Decir "nada es verdad" es lo mismo que decir "todo es verdad", cuando lo que llamamos "verdadero" es una convención vacua, sin realidad, y la verdad es que todo es irreal, tanto el sansara (mundo) como el nirvana (liberación del mundo), incluida cualquier afirmación y su negativo lógico, sin que eso quiera decir que mundo y no-mundo sean la misma cosa, sino opuestos falsos e indiferenciados que produce y manufactura el Espíritu Humano: una fábrica que, por supuesto, tampoco existe ya que lo único existente sería el vacío si no fuera por la infinita piedad del Boddhisattva, que, a sabiendas de que no hay seres, se esfuerza por convertirlos y en salvarlos, que estando sereno parece sentir todas las pasiones, que habitando un solo cuerpo es capaz de manifestarse en todos y por todas partes, que permaneciendo ausente, en éxtasis, goza de la inmanencia de todo aquello que es objeto de deseo, etcétera, etcétera, etcétera... ¿A que es encantador? 

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