No sólo los nombres de ambos Salvadores (Cristo y Krishna) suenan parecido, sino que sus propuestas doctrinales también. La originalidad de la Bhagavadgita no va a la zaga de la de los Evangelios, sino que las dos epopeyas marchan codo con codo, a la misma altura y en paralelo. Dijo el Nazareno que una sola palabra suya bastaba para que un alma entrara en el Reino de los Cielos, y que a tal punto era una nimiedad el pecar que al pecador le sería suficiente con pedir el perdón de sus pecados en el último suspiro para conseguirlo. Y, paralelamente, prometió el Salvador hindú: "no es necesario que dejes de actuar para salvarte, sólo tienes que renunciar a los frutos de tus actos, o sea: actuar de manera impersonal, sin pasión, sin deseo, como si actuaras por medio de un procurador y no por ti mismo. Puedes, por tanto, participar de la vida social y, como miembro de esa sociedad, cumplir con tus deberes, fundar una familia, comerciar y defender tus intereses, y cometer incluso actos inmorales si te lo ordena una causa superior, siempre que en todo momento permanezcas indiferente a los frutos de esas acciones y libre de todo apego...".
En definitiva: en sus respectivas doctrinas, ambos dioses nos dan su expreso permiso para que nos manchemos a fondo las manos (pues, al fin y al cabo, a su voluntad se las debemos), y, a cambio, lo único que nos piden es que lo hagamos con el máximo desasimiento posible, sin darle la menor importancia a los resultados obtenidos con ello. Es decir, para que quede claro de una vez y para siempre: puesto que para Ambos el universo entero es creación y epifanía (manifestación) suya, para sus criaturas no hay nada malo en vivir y participar con total convencimiento de todo lo que ocurre en él, sea "bueno" o "malo", ya que las malas acciones no se derivan, en realidad, de lo que nosotros hagamos en este planeta, sino de lo que creemos en conciencia estar haciendo aquí, y, en consecuencia, la única maldad es creer que el Mundo, el Tiempo y la Historia tienen una existencia propia e independiente de Dios, llámese éste Krishna o Cristo, tanto monta. Lo que significa que para ambas religiones, para el Cristianismo y el Hinduismo, la maldad es creer que no existe "ninguna otra cosa" fuera de la temporalidad mundana que llamamos Historia y cuyo protagonista es únicamente el hombre... ¿Capisci?
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