Supongo yo que, para una mujer que nos quiere, hay algo mucho peor que ser un seductor, un crápula, un Don Juán tan infantil como patético. Y es ser un niño incorregible, uno que no se corrige madurando, haciéndose poco a poco un hombre, es decir, un compañero. Supongo yo que, además de por ser un solitario, por eso continúo estando solo... (Supongo, porque ya sólo soy capaz de suponer).
No hay comentarios:
Publicar un comentario