"Un artista no debe contar su vida tal y como la ha vivido, sino vivirla tal y como la va a contar"

jueves, 29 de octubre de 2015

Desde el fallado

Existe un peligro parecido en los libros y en las personas; al abrir unos o conocer a las otras corremos el mismo riesgo de decepcionarnos o conmovernos, de aburrirnos mortalmente o de ser estimulados de una manera nueva y arrebatadora, de ser arrojados literalmente al abismo de una existencia apasionada o, por el contrario, de vernos arrastrados para siempre a una soledad helada y vacía. Los libros con vida propia tienen este poder sobre nosotros, como lo tienen los seres humanos que nos son todavía desconocidos y que nos atraen con la misteriosa fuerza de los imanes; y, en uno u otro caso, para gozarlos a fondo, es preciso que nos alejemos un tiempo de la realidad para que la experiencia sea duradera, intensa e inolvidable. Creo que fue por este motivo que siempre quise ser escritor: quería proporcionar a otro ser humano una experiencia de esa clase  y, desde el principio, intuí que no podría hacerlo como cualquier otra persona: con mi compromiso vital. Para comprometerse en serio con los demás hay que estar siempre dispuesto a acercarse a la vida de todas las formas posibles (a través de la acción y el trabajo, siendo constantemente responsable en la construcción de un proyecto profesional o de una familia), mientras que mi instinto más invencible y hondo era huir a refugiarme en un agujero de cuatro paredes donde dar rienda suelta a mi imaginación y profundizar así en mi propia obra, mi única responsabilidad verdadera. Desde que era un niño siempre quise huir de la realidad para zambullirme en la propia fantasía y, en el fondo, ninguna de mis pasiones tuvo nunca otro objetivo que ése: blindarme frente al mundo y ante lo real mediante el aislamiento en un fallado en el que sentirme solo y libre, como el astronauta que sale a dar un paseo espacial y se descubre a sí mismo en el humilde papel de Dios, en la piel de un creador que lo mira todo desde fuera y en la distancia, condición previa de la creación y modo divino de crear...

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