Lo primero que hay que conocer de él es que vive permanentemente en el miedo, a la inquietante manera en que el molusco vive en el agua: siempre temiendo a la marea baja que aleja el plancton de sus branquias puesto que, a pesar de saber que todo lo que sube baja, nunca está seguro de que esa mecánica funcione a la inversa. Y lo segundo que nos conviene no perder de vista es que es un cobarde que, en defecto del valor, se hace digno de la vida siendo, por encima de todo, fiel a sí mismo. Ésta es, en el fondo, su gran hazaña en cuanto hombre ya que es precisamente ante ese reto donde los héroes verdaderos acostumbran a fracasar. Él, en cambio, no pierde tan pronto los nervios y, aunque no lo haya, siempre se concede un tiempo para calcular en frío si salvador y salvado han de ser necesariamente distintas personas. Por eso triunfa en las más adversas circunstancias, y de ahí que sea un superviviente nato. Comparte con cualquier tumor la lógica oculta en sus células: a ser posible, medrar sin dar síntomas hasta que sea demasiado tarde, lo que explica el alto porcentaje de éxitos que obtiene al traicionar y la tierra quemada que deja a su paso. Si alguien comete la osadía de amarle, sería un crimen de lesa humanidad no advertirle de que no es prudente acostarse con escorpiones, por mucho que los escorpiones sean tan dignos de vivir como cualquier otra criatura perteneciente a la fauna universal. Pero la traición está en sus genes y éstos, como ya sabemos, son de naturaleza oncológica: no se sabe cuando comenzarán a mutar, lo único que se sabe es que lo harán tarde o temprano. La amargura es la única herencia en que él se muestra pródigo, y sirve básicamente para que sus deudos le recuerden entre maldiciones. Sin embargo, el hecho de ser plenamente consciente de tan triste destino, no hará que se retracte de su comportamiento, pues cambiar de lógica no es algo que esté a su alcance, como no lo está para un cáncer el convertirnos en inmortales por más que la inmortalidad sea, a fin de cuentas, el secreto de su mortífero poder...
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