Hemos llegado aquí por un accidente de la Biología y nos iremos a causa de otro. Mientras tanto, presumimos de tener conciencia y un sentido trascendente que nos hace únicos a pesar de que nuestros cuerpos lo desmientan al enfermar y degenerar siguiendo un patrón común y para nada original. Porque es absurdo e injusto estar vivos teniendo que morir hemos inventado los dioses y otras ideas inmortales, un conjunto de bellas mentiras al que pomposamente llamamos "nuestro acervo cultural", y que transmitimos a las siguientes generaciones con la loca pretensión de que ellas acepten como su mayor herencia nuestro particular engaño y continúen engañándose también a su manera. Pero la realidad es que el hambre nos acecha todo el tiempo, y que el sueño de la felicidad nos persigue sin darnos tregua, impidiéndonos descansar en ninguna creencia o verdad propia salvo, claro está, que consideremos una forma de descanso el ir y venir de la mosca atrapada en su frasco, pues tal como esa mosca cautiva se halla el hombre en la Historia...
A groso modo, a esta descripción responde la vida humana en este planeta, menos tal vez la de los que mandan y tienen el poder de acabar con ella en todas partes apretando un simple botón, ya que estos señores perfectamente podrían ser vistos hoy como los nuevos Jehovás desde que el equipo del doctor Oppenheimer le arrebató la prerrogativa del Apocalipsis a la cruel divinidad bíblica. Resumiendo: aquí estamos nosotros como esas prisioneras aladas en su cápsula transparente, como esas moscas que, al no tener ya en el vuelo la principal opción de su libertad, van y vienen caminando por una pared cóncava de cristal que, cual lente óptica de aumentos, las deforma a ellas cuando se las mira desde fuera, al tiempo que deforma todo lo que ellas ven del otro lado, y es por eso que se puede afirmar sin excesivo temor a equivocarnos que la realidad que vemos y la que somos se presentan siempre deformadas, y que no es posible que nosotros tengamos jamás una imagen nítida y exacta del mundo, como no lo es que el mundo la tenga alguna vez de nosotros... ¿Es así?
A groso modo, a esta descripción responde la vida humana en este planeta, menos tal vez la de los que mandan y tienen el poder de acabar con ella en todas partes apretando un simple botón, ya que estos señores perfectamente podrían ser vistos hoy como los nuevos Jehovás desde que el equipo del doctor Oppenheimer le arrebató la prerrogativa del Apocalipsis a la cruel divinidad bíblica. Resumiendo: aquí estamos nosotros como esas prisioneras aladas en su cápsula transparente, como esas moscas que, al no tener ya en el vuelo la principal opción de su libertad, van y vienen caminando por una pared cóncava de cristal que, cual lente óptica de aumentos, las deforma a ellas cuando se las mira desde fuera, al tiempo que deforma todo lo que ellas ven del otro lado, y es por eso que se puede afirmar sin excesivo temor a equivocarnos que la realidad que vemos y la que somos se presentan siempre deformadas, y que no es posible que nosotros tengamos jamás una imagen nítida y exacta del mundo, como no lo es que el mundo la tenga alguna vez de nosotros... ¿Es así?
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