"Un artista no debe contar su vida tal y como la ha vivido, sino vivirla tal y como la va a contar"

jueves, 10 de diciembre de 2015

Apuntes y reflexiones sobre la palabra más rara del diccionario

En una sociedad basada en una economía liberal de beneficios salvajes las relaciones económicas son de humillación en todos los casos, no de igualdad, porque en ella de lo que se trata es de engordar a un pato (el trabajador, da lo mismo que sea autónomo o asalariado) para que los poderosos puedan untarse con su hígado las tostadas del desayuno. En una sociedad así, quien paga el pato no es precisamente quien lo engorda para luego sacrificarlo y comerse sus hígados transformados en exquisito paté. No: en ella el que paga el pato es, cómo no, el propio "pato", y normalmente lo hace dejándose los hígados en su trabajo y, por si eso fuera poco, siendo humillado públicamente por ello, pues el trabajo como tal es inevitable que pierda valor y sentido para la opinión pública de una sociedad que ya sólo valora el beneficio puro y duro. Se me dirá (algún acérrimo liberal lo hará de inmediato) que el beneficio no permanece sin moverse, inmóvil, sino que se invierte en otros mercados y nuevos puestos de trabajo gracias a los que se emplearán otros "patos" en otra parte. Bien, ¿pero qué clase de trabajo va a generar un beneficio que sólo busca más beneficio por lejos que se vaya? Yo os lo diré: uno que sólo pretende transformar en paté a los trabajadores de cualquier parte, a los trabajadores del mundo entero. El paté hecho con hígados selectos y escogidos de la clase obrera es el de mejor sabor y, por encima, el menos caro, como saben muy bien los políticos ultraliberales, esos señores tan sibaritas que sólo se alimentan de exquisiteces. Por tanto, es lógico que intenten aprovisionarse colmando sus despensas con estos sabrosos productos autóctonos, y es por ello que el primer punto de su programa sea siempre una Reforma Laboral que acometen a toda prisa, en cuanto alcanzan el poder, inspirándose en el exitoso principio comentado en El Gatopardo por el Conde de Lampedusa, a saber: "Cámbialo todo para que todo siga igual". (Lo que en traducción libre significa: "Haz como que haces algo, pero sin hacer nada que incomode a los que te ordenan aparentar que has hecho todo lo que la mayoría te pedía que hicieras y que a ellos, a los que en realidad te dan las órdenes, les permite continuar haciendo lo que han hecho siempre con el mayor de los descaros y el más grande de los apetitos, o sea: untarse una rebanada de exquisito paté proletario fabricado con el hígado obsoleto de un parado de larga duración al que, por momentos, le cuesta ya recordar el significado real de una palabra tan rara como esa: Trabajo").

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