"Un artista no debe contar su vida tal y como la ha vivido, sino vivirla tal y como la va a contar"

lunes, 14 de diciembre de 2015

Uno de esos días

Estoy en "uno de esos días", como dicen los anunciantes de compresas y nunca le oí decir a ninguna mujer. Yo no es que tenga la regla, naturalmente, porque lo mío no es un periódico sangrado interior en estrictu sensu, aunque sus síntomas no sean muy distintos, a saber: un malestar o indisposición general, cierta irritabilidad nerviosa y sin causa conocida, y una tendencia instintiva y equívoca a quejarme de mi condición ante mis amistades que, de manera algo contradictoria, va acompañada del orgullo indisimulado que me produce el hecho de tener todavía entre mis múltiples posibilidades la de sangrar. "Sangro, luego existo": conclusión cartesiana que jamás habría podido sacar Descartes, ya que Descartes era un hombre y sólo las mujeres son capaces de concebirla y entenderla. Y, con el permiso de Santa Teresa, también dispongo de la versión mística: "Sangro porque no sangro, y tan grande sangría espero que muero porque no muero". Como iba diciendo, este es uno de esos días en que sangro y muero precisamente porque hace tiempo, mucho tiempo, que no hago ni una cosa ni otra. Ahí afuera está la mañana esperándome como últimamente hace todos los días, pero yo me limito a mirar cómo esa pobre tonta se agita en vano, cómo se agota y termina por morir de la impaciencia de haber deseado tanto y tan inútilmente que, de un momento a otro, se abriese hacia ella mi ventana... ¡Ay! ¡Sangro porque no sangro ni una sola gota de sangre que me permita afirmar: soy, vivo, existo y, por supuesto, me muero!

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