Vaya por delante que yo creo que es probable que a mí me aguarde el destino de todos los adictos que son víctimas de su compulsión. El exclusivo deseo de escribir es también una forma de drogarse, de "estar colgado o enganchado", de avanzar a paso lento hacia la quiebra económica o a la ruina física, o a ambas cosas. Nosotros, los escritores no respaldados por una cuenta corriente inagotable, debemos sostener a la fuerza dos vidas, como aquel jardinero del que hablaba Pessoa que debía ocuparse "por cojones", sí o sí, del arreglo de dos jardines a cual más absorbente, uno público y otro privado, en los que debía trabajar al unísono, echando mano para ello de los dos cerebros y los cuatro brazos de los que, como es lógico, no dispone. Es un trabajo demoledor porque no es lo mismo que tener dos empleos: aquí uno siempre está deseando escapar al "jardín privado", uno nunca ve llegar el momento de escapar de la necesidad común a la inclinación personal. A lo largo de su vida, uno no hace sino pensar en cómo fugarse de esa cotidiana esquizofrenia y, si al final, por un golpe de suerte, lo logra, quizás esté perdido y no salvado, como ingenuamente creyó. Porque escribir es una droga, y las drogas, por más que digan los moralistas, suelen ser demasiado atractivas para las gentes de gran imaginación, para esas gentes que no piensan en otra cosa que en viajar gracias a ella, A partir de ahí puede que olvide esa necesidad de la que todos somos esclavos y no se preocupe de reponer lo que gasta, y no porque su corazón sea amigo del derroche, sino porque, simplemente, es amigo de volar. Es una lástima y (¿por qué no decirlo?) un gran fastidio que bajo estos cielos que habitamos no podamos ser solamente pájaros, que también tengamos que fabricarnos un nido. Pero hay que consolarse, como diría el poeta, y para ello a mí no se me ocurre un argumento mejor que la sensata ironía con la que Immanuel Kant desacreditaba el pensamiento de las palomas y de los pájaros en general: "Notando la resistencia del aire, la paloma pensaba que volaría mejor en el vacío".
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