Desde que tengo uso de razón siempre he sido adicto a algo: a la poesía, al tabaco, al amor, a la soledad... Creo sinceramente que con mi destete comenzó ya mi compulsión vital. En algún lugar de mi ser hay un roto muy antiguo, una secreta vía de agua por la que se fuga sin remedio mi sensatez, mi templanza, mi valor. Me parece que no he hecho otra cosa en la vida que intentar taponar esa fuga con palabras, y en eso estoy aún: escribo para intentar impedir un hundimiento sucedido hace ya mucho tiempo... Es absurdo y, sin embargo, nada tiene para mí más sentido.
No hay comentarios:
Publicar un comentario