"Un artista no debe contar su vida tal y como la ha vivido, sino vivirla tal y como la va a contar"

miércoles, 10 de febrero de 2016

Ni por asomo

Siendo un adolescente concebí el sueño de ser escritor y, desde entonces, no he podido deshacerme de este maligno deseo salvo en períodos muy concretos y, generalmente, breves. En ocasiones llegaba a pensar que lo había vencido, como el yonqui se hace la ilusión de haberse desenganchado por el mero hecho accidental de lograr mantenerse limpio durante una temporada; pero, al cabo, debía reconocer que mi supuesta curación no había sido más que un espejismo, y que continuaba tan "colgado" como siempre. De pronto, cuando ya me creía curado de mi particular vicio, el deseo de escribir volvía con más fuerza que nunca, y otra vez me encontraba apartándome voluntariamente de los amigos y de las mujeres, renunciando a un trabajo digno y a una vida decente, para correr a alquilar un sótano en el barrio de mi infancia y, aislado allí, desaparecer del mundo igual que una rata que huye de un barco inundado. Después de esta renuncia, lo corriente es que me pasara varios años sin ver a nadie, enterrado vivo en mi imaginación, y llenando hojas y más hojas de diálogos brillantes y frases inteligentes, al tiempo que mi inteligencia práctica iba decreciendo al mismo ritmo que mis ahorros. Como es lógico, por fin un día descubría de nuevo (viejo sobresalto) que estaba arruinado, y que ninguna de las novelas que había logrado concluir mientras tanto sería publicada en los próximos cien años, por lo que, quisiera o no, volvía a ser urgente para mí iniciar otra cura de desintoxicación que me diese la enésima oportunidad de ser una persona sana y normal. De esta forma, atrapado en este círculo infernal de mi adicción, tornaba así al punto de partida, sólo que cada vez más agotado y con menos neuronas en el cerebro, por supuesto. Lo malo es que, para esa fecha, mis amigos habían emigrado o muerto, y las mujeres que conocía se habían casado y ya eran madres, y yo no tenía futuro de ninguna clase porque éste había pasado de largo en mi ausencia, con lo que a mi soledad no le quedaba otro remedio que llenarse de sí misma para que yo no me sintiera tan solo como cuando era un simple adolescente que soñaba con ser escritor sin saber -ni por asomo- lo que tal cosa significaba...

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