Pensándolo bien, toda frustración es un huevo repleto de latentes posibilidades: sólo queda incubarlo hasta que rompa, para nuestra sorpresa. Sin ir más lejos, es así cómo de cada vida frustrada emerge un nuevo candidato a escritor, razón de por qué hoy en día son ya innumerables... Y más que vendrán, me temo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario