Onanistas desaforados que se la pelan a todas horas, mártires de la pluma que les arranca la piel a tiras, soberbios masoquistas que presumen de sus sufrimientos, sufridos proxenetas orgullosos del servicio que prestan a otros, del placer que venden a porcentaje y que ellos apenas gozan... Eso y poco más somos los escritores, y que tire la primera piedra el que lo niegue: el único disfrute natural y pleno que proporciona la Literatura lo obtiene el lector, y eso siempre y cuando el material que tenga entre manos le excite, le ponga "cachondo" en el mejor sentido de la palabra. El resto son solo ganas de joder, pero las meras ganas no dan satisfacción alguna...
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