"Un artista no debe contar su vida tal y como la ha vivido, sino vivirla tal y como la va a contar"

martes, 26 de abril de 2016

¡Espejito, espejito!, ¿quién es el más estúpido?

La ira es solo una respuesta emocional errónea ante el horrible reflejo de nosotros mismos que entrevemos en otro que se nos parece demasiado: odiamos porque no soportamos la visión de nuestro propio rostro en ese espejo, y otro tanto vale decir para el amor. O sea: que amamos y odiamos solo porque reconocemos en el otro la cara más fea o la más bella y que, si nos resulta tan amable u odiosa, es sencillamente porque es la nuestra. La respuesta instintiva del narcisista es enamorarse de esa cara al instante, la del colérico vengativo es querer romperla a puñetazos verbales que, antes que a nadie, le noquearán a él. Pero lo único que ocurre es que ambos son profundamente estúpidos y sufren como demonios porque se niegan a amar al "extraño", en quien insisten en no reconocerse en absoluto porque dice cosas y realiza acciones que ellos también piensan y hasta harían, pero que solo admitirían a regañadientes. Por eso para ambos el rostro del diferente es el rostro inolvidable del enemigo, y por eso es que se lían a puñetazos con el agua, que, por supuesto, ni se resiste ni les devuelve el golpe dado que les supera en todo: en bondad, en mansedumbre, en dulzura, en compasión, en fuerza e inteligencia, y quien sabe en cuantas virtudes más todavía...

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