"Un artista no debe contar su vida tal y como la ha vivido, sino vivirla tal y como la va a contar"

miércoles, 13 de julio de 2016

El premio final

Cuando uno se adentra por su propio camino ha de saber que esa senda es solitaria porque se abre a cada paso de quien la camina, y porque está hecha para un único caminante. Por tanto, no ha de quejarse luego de no tener con quien hablar, a alguien que le dé un trago de su cantimplora, le lave los pies cansados, le cure las ampollas, etc. El camino es suyo y de nadie más. Por tanto, en su arduo y extenso discurrir no espere encontrar otro peregrino que tenga por destino su meta. Sobre todo cuando no hay  meta en realidad: sólo más soledad y más sed, más cansancio que nunca, más llagas en carne viva, y, por supuesto, el premio final: nuestra propia conciencia aguafiestas.

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