Si necesitas cambiar de sensaciones es inútil que te levantes todos los días para seguir haciendo las mismas cosas, o que te sientes a todas horas a pensar los mismos pensamientos. Si quieres escapar de la mediocridad, lo único útil es que te arrojes en mitad de un conflicto noble que te venga grande porque lo es: sólo así sentirás que vale la pena vivir, pero, al hacerlo, deberías recordar lo que los antiguos griegos decían a propósito de la diosa Ananque (Necesidad). Aquellos hombres afirmaban que cuando la diosa rozaba con su dedo la frente de alguien por ella elegido, este se encaminaba a partir de ahí hacia dos destinos a la vez, hacia dos destinos que, en principio, semejan ser opuestos, pero que son el mismo en realidad: la grandeza y la ruina. Por tanto, si de veras necesitas huir de una vida mediocre y sofocante, apréstate sin miedo a la destrucción, a tu propia destrucción. Sé valiente, pues, y luego no te quejes: recuerda que para acabar con los héroes, habría bastado con una simple peste que asolara Grecia en aquella época, en la época heroica. Sin embargo, para lograr ese fin tan noble, la Grecia de entonces necesitaba a Troya, y por eso los más valientes de los griegos se apresuraron hacia allí en busca de la gloria y de la ruina, su inseparable pareja.
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