"Un artista no debe contar su vida tal y como la ha vivido, sino vivirla tal y como la va a contar"

sábado, 2 de julio de 2016

La teología de los perros

Nunca creí en mi mismo, lo cual es bastante comprensible porque, en cambio, me he sentido un dios por momentos. Y estaría feo, y además sería muy triste, que un dios tuviera alguna vez fe en sí mismo, porque lo natural es que un Ser Superior no tenga a nadie en quien creer: es su ley de vida, por decirlo así. Ahora bien: lo absurdo es que siempre haya de sentirse tan solo a pesar de que nunca le falten adeptos, ¿no os parece? Para mí que a un dios más le valdría ser un perro y, durante toda su existencia como tal, mantener la fe en que alguien le arroje un hueso con el que entretenerse y festejar su soledad de pordiosero. Por otra parte, entre un dios y un perro no hay mucha diferencia: en cuanto los descuidan sus fieles, ambos acaban en la puta calle devorados por las pulgas ateas.

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