"Un artista no debe contar su vida tal y como la ha vivido, sino vivirla tal y como la va a contar"

viernes, 15 de julio de 2016

Por siempre, envidia

Uno no llega a ser realmente dueño de sí mismo hasta que no avista en el horizonte su propia extinción, la negra aurora que jamás pensamos veríamos amanecer. Entonces es cuando advierte que la especie, no el individuo, es quien sobrevive, y empieza a envidiar en todas partes todo aquello que antes despreciaba: la indiferenciada masa que reza en una iglesia o grita en un estadio, la que camina apresurada por las calles, la que festeja en una plaza pública, orgullosa de ser grupo, e incluso la que, muerta de hambre y libertad, asalta la alambrada que defiende el Paraíso... Todo lo que antes le parecía estúpido o banal es ahora lo que, en secreto, más codicia. ¡Ay, si uno fuera todos, puesto que todos sobreviven cuando yo muero! ¡Ay si todos fueran yo, puesto que yo no seré nadie cuando todos me olviden, incluso los que de nada me recuerdan..!

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