"Un artista no debe contar su vida tal y como la ha vivido, sino vivirla tal y como la va a contar"

domingo, 14 de agosto de 2016

¿Alguien lo sabe?

Hay algo profundamente injusto en el amor que comienza en su mismo origen, en la medida en que elegir a alguien es la injusticia máxima al tener que hacerlo a costa de todos los demás, que (mientras no se demuestre lo contrario) lo merecen tanto o más. Y la injusticia solo puede conducir a la injusticia, que será su pérdida. El verbo perder es el verbo reflexivo en que, tarde o temprano, se conjuga el verbo amar. Y después (aquí, en este mundo donde por un tiempo, y gracias al amor, nos sentimos únicos) solo quedarán vivas esas preguntas para las que no hay respuesta. En el mundo todo el mundo se siente único alguna vez por vivir o haber vivido algo que es de lo más común, puesto que cada día sucede miles, millones de veces en el seno de la humanidad. Siempre el amor nace de la injusticia y muere injustamente, de ahí que engendre las mismas lágrimas a su comienzo que a su fin. Si en su momento nos parece que son distintas, unas de alegría y otras de amargura, es porque las primeras las lloramos sin necesidad de hacer preguntas, olvidando por un feliz instante que las preguntas sin respuesta son lo único que queda con vida después de ese llanto interminable, del llanto cuyas lágrimas seguirán derramándose eternamente en nuestra memoria. Son las preguntas que deja tras de sí la verdadera eternidad de cualquier amor que nació para vivir para siempre y, aunque no sea justo, es natural que nadie pueda responderlas porque en la naturaleza del amor no está el responder, sino el preguntar, no está el "porque" sino el "por qué". ¿Por qué murió? Pues porque era injusto desde el principio. ¿Por qué si no? ¿Alguien lo sabe?...

No hay comentarios:

Publicar un comentario