Recordad que, como a todos los animales, la noche nos hace a los hombres un poco más débiles de lo que ya somos y que, por eso, es natural que sintáis cada vez más miedo a medida que merma vuestro vigor y el puntual sueño de cuando erais más jóvenes se retrasa, os rehuye como de los viejos se aparta todo lo que merece la pena: la tonta jovialidad, el altruismo, el buen olor, la curiosidad por los otros, el loco deseo y la plétora feliz de los sentidos satisfechos.Todo menos lo que es del todo irremediable: el mal genio y la sempiterna añoranza del tiempo ido sin saber cómo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario