"Un artista no debe contar su vida tal y como la ha vivido, sino vivirla tal y como la va a contar"

lunes, 6 de febrero de 2017

A mis queridos maestros, I

Los errores no se rectifican, se reconocen. Querer rectificarlos hasta el punto de desear que no hubieran sucedido no es posible, ni tampoco conveniente ya que supondría despreciar el conocimiento que, gracias a ellos, adquirimos. En la medida que nada se aprende si no es en propia carne, ¿de qué otra forma habríamos podido hacer ese aprendizaje? Para algunos de nosotros, errar en la vida suele ser la única manera de abrir las puertas de nuestro corazón a los grandes hallazgos de la Sabiduría, y si, en nuestro caso, ese es el camino para hacernos sabios, ¿no habría que considerar entonces bueno el dolor pasado, y bendito el fracaso que, en su día, creímos nuestra peor desgracia?... El sabio dijo una vez que el mayor error del hombre es haber nacido. Cometido, pues, el gran error, nunca intentemos rectificarlo y, en cambio, hagamos que, al menos, sirva para algo. Por ejemplo: para aprender a amar nuestros errores, a nuestros mejores maestros.    

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