De cuanto tiempo he perdido a lo largo de mi vida solo me doy cuenta hoy cuando, por culpa de alguna invitación que acepto de forma apresurada y escasamente meditada, me veo otra vez acodado, de madrugada, a la barra de un pub oyéndome decir las mismas tonterías que dije durante años y años de inútil vida nocturna, divagando y opinando sobre esto y aquello, o pontificando sobre lo de más allá, aunque, en todo caso, sobre cosas que poco o nada me interesaban en realidad, solo para no pasar por un aburrido ante mi interlocutor/a, o bien para hacer manifiesta mi indiscutible inteligencia ante él o ella mientras me decía para mis adentros que ambos éramos unos idiotas vanidosos: yo por no estar a esas horas en la cama leyendo un libro que fuese realmente inteligente, y él/ella por no haber tenido en toda la noche los arrestos, la decencia o la amabilidad de mandarme a la mierda...
No hay comentarios:
Publicar un comentario