Con solo que una vez nos abandone o falle la persona amada, puede que en la vida no hallemos ya mas que exitosas soluciones a medias. Mirad a vuestro alrededor y las veréis por todas partes: el triunfo en cualquier actividad mundana se amasa casi siempre con las lágrimas más amargas que jamás lloró nuestra alma, la fama tiene a menudo un precio que solo se puede pagar prostituyendo el corazón en cada esquina, y demasiadas veces la oportunidad de sobrevivir se la debemos sola y exclusivamente a la cobarde posibilidad de mentir. La envidia más mezquina, la ambición sin límite, la crueldad gratuita y la lujuria sin freno suelen ser los premios de consolación para los perdedores en ese juego que consiste en apostarlo todo al Todo o Nada, pues nadie sale indemne de esa ruleta rusa, ni siquiera quien se salva.
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