"Un artista no debe contar su vida tal y como la ha vivido, sino vivirla tal y como la va a contar"

domingo, 14 de mayo de 2017

El buen neurótico

La de vivir es una acción ágrafa, y su sensación no digamos. No quiero decir con esto que el analfabeto "viva" más que nadie, sino que la sensación de vivir tiende a considerar inútil la escritura, a mirarla por encima del hombro, a no practicarla. Es una convicción común que, en cierto modo, el que escribe no actúa, puesto que el verdadero hombre de acción prefiere hacer lo que sea a ponerlo por escrito. Mientras que al escritor, en cambio, le pasa todo lo contrario: por lo general, él prefiere escribir de cualquier "tontería" antes que hacer cualquier cosa útil. No entraré en la cuestión moral de qué actitud es mejor porque cualquiera con dos dedos de frente no tiene la menor duda al respecto. ¿O es que cualquiera no piensa que, en realidad, solo un tonto amoral preferiría reflexionar por escrito sobre el acto físico de amar en vez de hacer el amor, simplemente?... El verdadero escritor, sin embargo, lo prefiere, y esto lo dice todo sobre él (al menos en cuestión de moralidad). Para el verdadero escritor es preferible escribir que vivir, por más que, como buen neurótico que es, no desee en el fondo otra cosa que huir de su escritura. Entre vivir y escribir, tampoco para él hay color y, sin embargo, él abraza el gris invasivo de su propia existencia en aras de la Literatura, despreciando, por ágrafa, la sensación de estar vivo que le proporcionaría hacer cualquier cosa distinta de la que hace. Ese individuo, repito, no quiere lo que desea, y viceversa, por lo que nunca podríamos saber a qué juega si solo se limitase a actuar; pero, por fortuna, y como ya dijimos, apenas actúa y gracias a eso sabemos quién es... O, mejor dicho, quién no es. No es, desde luego, un adulto sano que trabaja confiadamente por acercarse a la vida y participar de ella mediante acciones eficaces que redunden en beneficio de sí mismo y de los demás. Al revés: si algo es, es más bien un niño enfermo de los nervios, un inmaduro permanentemente angustiado cuya secreta actividad le convierte en alguien siniestro para todos sus amigos y parientes (la mayoría de los cuales, por otro lado, querrían librarse de él y, para su desgracia, nunca sabrán cómo).

No hay comentarios:

Publicar un comentario