Si no haces lo que te pido, si no me das esto que yo quiero, no existes para mí y, en consecuencia, no permitiré que sigas en mi vida, trastornándola, torturando mi orgullo con tu presencia que no cede a mis dictados, que no se pliega a mis deseos. A esto llamo yo "Amor", con mayúsculas, puesto que amar es para mí una consentida pertenencia mutua que jamás se desvía desobedeciendo, a la larga, las promesas hechas un día y los sentimientos declarados entonces, sentimientos que, por su misma naturaleza, eran o se creían inmutables, no debiendo cambiar con el tiempo salvo que uno de nosotros dos fuese un cobarde traidor, un alma que flaquea, cosa que todo el mundo sabe que yo no soy ni seré y, por tanto, por simple descarte, ya sabemos todos a quién define. No me pidas, pues, que sea tu amigo/a porque el único concepto que yo entiendo es el del amor-odio y, si bien puedo ser conjuntamente ambos términos de la ecuación, el amante que ama y odia a la vez, no puedo ser amigo solamente ya que eso sería imposible para alguien que no sabe simular ante nadie... como es mi caso.
No hay comentarios:
Publicar un comentario