Sin amor el mundo es plano, solo él le da relieve, crédito, vitalidad. Y lo que digo no es idealismo o amaneramiento propio de sentimental, es una observación realista: solo el que ama existe realmente, pues, a partir de un determinado momento, los demás nos contentamos con ser nuestros propios simulacros, ya simulemos el éxito o el fracaso. Y en esto hay gente que alcanza una enorme maestría: simulan tan bien que hasta consiguen fingir exitosamente su armonía interna y su "indiscutible" felicidad, aunque en el fondo la suya no sea sino otra de las soluciones a medias con las que, andando el tiempo, el desamor humano se contenta y resigna en todas partes, a lo largo y ancho de la Tierra...
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