Lo que, de ordinario, se queda en el tintero de los escritores es casi siempre lo mejor de cuanto hay en nuestro modesto taller de orfebrería, lo más bello y valioso, como lo es también esa joya que, dada su rareza o la cifra de sus quilates, solo en muy contadas ocasiones se le permite admirar al público en general, o contemplar cuantas veces quiera (como hace el avaro) al propio conservador del museo en que se guarda. Las frases más agudas o conmovedoras, las ideas más fecundas y deslumbrantes, lo más granado de entre los frutos de nuestro arte, lo mejor que jamás seremos capaces de producir en cuanto artífices que trabajan la materia más sublime y menos dúctil, el mineral mismo de los sueños, eso es lo que se queda y nunca emerge del tintero, pues solo allí es donde su maravilla y pureza no sufren apenas deterioro, no degeneran perfeccionándose hasta una forma artística cualquiera, y continúan siendo para nosotros ese imán de luz que brilla a lo lejos en la oscuridad, atrayéndonos hacia él con la fuerza innata que posee el espejismo del oro a los ojos del esforzado minero...
Relatos breves y menos breves Poemas y escritos sin género definido Novelas que nunca salieron del taller
"Un artista no debe contar su vida tal y como la ha vivido, sino vivirla tal y como la va a contar"
sábado, 18 de noviembre de 2017
miércoles, 15 de noviembre de 2017
Seísmo de baja intensidad
Es otro día frío y hermoso de este otoño tan seco como irreal, pues ni siquiera corre el viento ahí afuera, la más ligera brisa que, con majestuosa dignidad, haga caer una hoja al suelo. Al otro lado del ventanal, bajo la tenue caricia de un sol que se diría enfermo de anemia, la muerte no parece un fenómeno biológico que entre dentro de lo posible esta mañana: naturalmente, sé que no hay nada que sea más engañoso, pero también sé que no existe ninguna otra mentira que yo esté dispuesto a creerme de mejor grado... Es hora de que todos lo sepáis: soy un solitario al que, en las afueras de su pensamiento, a la intemperie de la vida, le cuesta un mundo amar a los hombres puesto que, por ligero que sea, todo hombre es en el fondo un temblor continuo y... ¿Quién, en su sano juicio, podría amar un seísmo que no tuviera fin?
viernes, 10 de noviembre de 2017
De nuestra gente
La gente como nosotros (lo sabéis tan bien como yo) no puede sostener otro oficio que no sea el de vivir en vilo, en el que no hay descansos periódicos ni esperanza de jubilación. La gente como nosotros no tiene derecho a nada, tampoco a unas cortas vacaciones pagadas de sí mismos.
Enésima justificación del estilo
Si no se redacta hermosa y correctamente nunca se podrá decir con propiedad aquello que se desea expresar desde una particular “incorrección humana”, también llamada personalidad.
Nosotros
Ese plural es, además de un pronombre, simplemente una exageración propia de sentimentales. Ese plural es, a lo sumo, una suma anárquica de átomos que también lo son, un giro alocado de protones en danza continua que, de cuando en cuando, parecen ordenarse en la música callejera de un engaño colectivo, pero que más a menudo compiten y se repelen entre sí. Ese plural es, en definitiva, un bando, una secta, un partido, y huele a odiosa solemnidad, a grandilocuencia asfixiante, a pretensión infumable, a no ser que a través de la voz del grupo se exprese el clan primitivo, la comunidad rural donde tal baile conserva la gracia armónica y espontánea de las vistosas coreografías de la Naturaleza.
El sastrecillo valiente
¿Qué es, a fin de cuentas, un escritor sino un sastre de sentimientos y emociones que confecciona en su pequeño taller de ingenio queriendo que a otros vistan y abriguen?
jueves, 9 de noviembre de 2017
En marcha
Un intelectual que se precie debe hacer un esfuerzo enorme para no dejar de ser nunca un aficionado y jamás profesionalizarse, para no ceder a la tentación de sentarse cuando ha de pensar a fondo, para no rendirse “a la comodidad que le ofrece su saber”, como decía Michaux, porque las buenas frases, los versos imperecederos, las mejores ideas y las personas que valen la pena nos cogen siempre estando en marcha, de la misma manera que los niños pobres cogen el autobús.
Buena estrella
Ser agresivo y veloz tomando decisiones es una ventaja solo para los que han nacido con buena estrella y, por tanto, nunca se estrellan. A todos los demás nos conviene ser mucho más lentos aún que Aquiles persiguiendo a la tortuga de Zenón.
En particular
En las relaciones humanas en general, y con el otro género en particular, es infinitamente más inteligente “poner oído” que “echar el ojo”.
La paradoja de la "media naranja"
Sentimentalmente hablando, el error más grave es también el más frecuente: pretender que la persona que nos está predestinada pueda ser aquella que el deseo trae a nuestra vida, cuando todo el mundo sabe que el deseo solo nos acerca al diferente y la lógica dice que, en el fondo, con el diferente nada tenemos en común.
miércoles, 8 de noviembre de 2017
El ocaso del artista
Al contrario que el sabio (quien nunca envejece), el artista se agota a medida que despliega y perfecciona su don, sea el que sea. Y al decir que se agota no me refiero tanto a lo cuantitativo de su producción como a que, tarde o temprano, él ya no será capaz de vibrar a la par que su obra, por lo que esta dejará de ser auténtica (si es que alguna vez lo fue) para volverse repetitiva y mediocre. En realidad, a ese especial tipo de hombre no le vence el agotamiento común que es propio de edades avanzadas, sino la cada vez más evidente ausencia de una cierta vibración o resonancia íntima entre su alma y sus postreras creaciones, ausencia que le desazona y disgusta profundamente, y para la que no halla remedio por más que quizás intente compensarla volcándose en el trabajo, volviéndose más prolífico de lo que jamás fue. Poco a poco, cuando no repentinamente, el flujo de ingenio del que antes disponía casi a discreción disminuye o claudica, al tiempo que las fuentes de su talento natural se secan, todo lo cual hace que la gangrena de una retórica exangüe, desvitalizada, se adueñe sucesivamente de cada uno de sus recursos expresivos, sean los que sean. Es el fin y él lo sabe, pero eso no bastará para detenerle, para que deje de intentar lo que para él resulta ya imposible: unir en un solo gesto o acción el esfuerzo máximo de la inteligencia con la mínima genialidad personal necesaria para que la fugacidad de la vida humana adquiera sentido y justificación gracias a lo que de eterno hay en el arte.
domingo, 5 de noviembre de 2017
El puzle
Como ciertos moluscos incomestibles que se agarran a las rocas en una playa demasiado expuesta a la violencia del mar, del mismo modo se aferran a algún ser querido las malas personas que, como dijo Cernuda, si algo nos enseñan es a odiar el amor que no sabe arder anónimo, sin recompensa alguna. Así, como en una pesadilla interminable, viven en este mundo ciertos seres humanos de corazón tan duro que, retenido a su lado por la inseguridad, el miedo o el deber mal entendido, el nuestro se nos rompe a cada paso en mil pedazos víctima de la más íntima desesperanza, lo que, inevitablemente, nos obligará a dedicar el resto de la existencia a recomponer ese puzle, y eso para jamás verlo terminado en su totalidad de todas formas...
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