La soledad es la compañera natural del hombre que ha nacido libre, y esta es una verdad tan irrebatible que precisamente ese hombre (cuyo sino, en esencia, es cuestionar esta clase de verdades sobre todas las demás) puede que no haga otra cosa en su vida que intentar rebatirla constantemente en la práctica (lo que dará como resultado su infelicidad, pues solamente en el caso de aceptarla con naturalidad podría él ser feliz). Para casi todo el mundo es lógico que el esclavo luche por su libertad, ¿pero por qué habría de luchar el hombre libre si no es por alcanzar la única verdad que le incumbe en el fondo: la de que aquí, en el mundo, está solo de forma irrebatible?... De todo ello se podría deducir que cada individuo tiene su verdad y que lo único que tenemos en común los hombres es nuestra condición de luchadores, siendo así que lo natural para muchos de nosotros es luchar por algo, y eso por más que sepamos que nuestra particular lucha nos hará infelices. ¿Y no es esto algo estúpido por definición y naturaleza?... Tal vez, pero no seré yo quien lo afirme categóricamente pues, si renunciase a mi "estúpida" condición de luchador, perdería toda mi categoría como ser humano y, entonces, ni siquiera la soledad querría ser mi compañera algún día puesto que ya me habría arrojado mucho antes en brazos de la muerte, de esa otra amante frívola y casquivana que, si tan naturalmente se casa con todos, es porque, en realidad, no pertenece a nadie...
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