"Un artista no debe contar su vida tal y como la ha vivido, sino vivirla tal y como la va a contar"

jueves, 16 de julio de 2015

Sobre Europa, I

Cada vez hay más gente de acuerdo: con el final de siglo, Europa ha entrado en franca (que no francesa) decadencia, y, a medida que abraza la teología del mercader y las avaras idolatrías nacionalistas de los múltiples pueblos que la conforman, abandona los viejos y nobles ideales de la Cultura y el Humanismo que, en su día, la hicieron ejemplo del Desarrollo y faro de la Civilización. Por todas partes, el ingenuo europeismo de posguerra se deshilacha y resquebraja como un hábito gastado que ya nadie quiere vestir por anticuado y poco elegante; y últimamente, además, los propios europeos han vuelto a mirarse unos a otros con el recelo, la antipatía y hasta el desprecio de antaño, cuando las fronteras eran regueros de pólvora que corrían por todo el continente y el odio una mecha encendida y empuñada por demasiadas manos. Los resquemores cicateros y los celos envenenados han regresado, y de nuevo se están abriendo un hueco a codazos entre nosotros, igual que se hacen respetar los matones: intimidando a diestro y siniestro para poder quedarse solos en medio de la plaza. Los perjudicados por este nuevo orden barriobajero y mafioso empiezan a ser excesivos, y la desafección contra el Sistema se extiende a capas de población que, hasta hace poco, jamás pensaran en volver a la barricada política. Ahora que París ya no es una fiesta es Atenas la que arde en fuegos justicieros que no creen en la Justicia. Y acaso Roma torne pronto a ser devorada por otro incendio inspirado ahora por un Nerón alemán. ¿Quién sabe a quién le tocará dentro de un año o mañana mismo?¿Quién sabe si Júpiter se relame ya por anticipado mientras duda en el próximo plato a elegir entre el variado menú de sus hijos adoptivos? ¿Quién se atrevería a desmentir que no ha sido el mismísimo toro jupiterino quien, como un frágil cayuco, ha zozobrado derribando a la mítica hermana del rey Cadmo en mitad del Mediterráneo, y que ahora es ella, la sagrada Europa,  la que se debate chapoteando en esas aguas hasta ahogarse, como les ocurre a tantos y tantos de sus emigrantes ilegales? ¿Quién se atrevería a negar que también ella podría haber muerto ya de hipotermia y agotamiento, igual que los centenares de hijos de Asia y de África que, diariamente, intentan llegar a sus costas? ¿No sería eso, realmente, un asunto de justicia poética?¿No será ese el titular sensacionalista que todos los europeos estamos esperando ver un día de éstos en la cabecera de nuestros orgullosos periódicos democráticos que no se cansan de cantar a la libertad de expresión?..: 
La pobre  Europa ha muerto mientras trataba de alcanzar la ciudadanía comunitaria y todos los derechos sociales que le son inherentes. Su cadáver fue encontrado flotando sobre las aguas del Egeo, muy cerca de la isla griega de Samotracia (es decir: frente al promontorio de Troya, lo que ya es casualidad). La redacción al completo de este rotativo transmite su pésame al Parlamento de Bruselas y al resto de las instituciones de la Comunidad Económica. Descanse en paz.

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